Cristobal Serrano o la fotografía creativa

“La naturaleza siempre crea, nunca destruye

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Viendo esta fantástica imagen premiada en la BBC (“Wildlife Photographer of the year 2007″ en la Categoría Mamíferos), y tomada en el Parque Nacional Etosha de Namibia, recuerdo el texto de tu presentación en la web que dice. “La naturaleza siempre crea, nunca destruye”. Supongo que durante la noche, tomando esta foto, habrás contemplado también la ley de la selva. Coméntanos esta imagen.

Así es la naturaleza, toda una evolución constante en donde lo que es muerte o fin para unos, representa la vida para otros en una creación continua.

Cuando uno está atento a lo que ocurre en el medio natural, siempre aparece esa “ley de la selva” vinculada a la supervivencia del más fuerte y al que mejor se adapta.

Esta imagen, marcó el principio de un cambio de estilo propio en donde empecé a buscar que en mi fotografía pesara más el lado artístico que el documental. Son esa clase de imágenes que para uno siempre permanecen en la memoria a pesar del paso del tiempo. La imagen la tomé como tú bien dices, en el Parque Nacional de Etosha. Fueron cinco noches esperando a que la manada de leones optaran por venir a beber a una de las charcas de dicho parque. Fue realmente excitante cuando cuatro de los cinco felinos se pusieron a beber y uno de ellos se sentó y fijó su desafiante mirada hacia la cámara. Una lente de fresnel ayudó al flash a iluminar una escena tomada a casi 25 metros de distancia.

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El “Memorial Maria Luisa” un éxito en manos de Román y Javier Benito

Abierta la XXIII convocatoria 2012 en la que se esperan participantes de 70 países

Klaus Fengler – Memorial María Luisa

El Memorial María Luisa, en un principio era un concurso centrado en fotografía de montaña. ¿Cómo evolucionó hacia su estado actual? ¿Recuerdas el primer ganador del Memorial y su foto?

Efectivamente así comenzamos. La evolución más que buscada nos llegó casi impuesta, me explico. El auge y difusión que alcanzó el concurso es tal, que los fotógrafos de naturaleza enviaban fotos a cada edición aún a sabiendas de que la posibilidad de ganar el primer premio era muy remota, ya que por las propias bases la temática estaba centrada en el montañismo propiamente dicho. La situación llegó a ser insostenible. Cada año la calidad de los trabajos de naturaleza como tal (fauna, flora, aves., etc.) era mayor y nos dimos cuenta que teníamos que terminar con esa situación. No nos costó mucho, ya que nosotros mismos somos amantes de estos espacios naturales. Abrimos el abanico, y al día de hoy la situación es que un año puede ganar una fotografía de una escalada extrema en hielo, y al año siguiente una imagen de un nido de aves en medio del mar. Lo mejor es que todos los fotógrafos de perfiles tan dispares se sienten cómodos en el concurso. Este año, durante la cena homenaje que hacemos después de los premios, en mi misma mesa estaba sentado escalador extremo (de los que se tiran varios días colgados en una pared de muchos metros), a su lado compartiendo mantel otro de los ganadores (un naturalista de los que se tiran horas en un hide esperando que aparezca el pájaro) y en frente un viajero (de los que va a cualquier país del mundo con la cámara de fotos siempre al cuello y que no entiende por qué la gente se cuelga de las paredes…). Este es uno de nuestros puntos fuertes y es,  entre otras razones, es lo que hace  que este certamen sea un concurso único en el mundo.

Creo que ha sido una de las mejores decisiones de estos 23 años, no perdemos nuestra esencia ni razón de ser, y a la vez nos abrimos a nuevas temáticas y con ello, a nuevos fotógrafos y nuevos mundos.

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