“Maternidades”, por Bru Rovira

Una exposición que recorre historias de amor entre madre e hijo en situaciones amables y también difíciles o en  contextos deshumanizados.

He leído un texto de Maruja Torres relacionado con tu exposición “Maternidades”, en la que habla de una “cadena indestructible…” Nos gustaría conocer la génesis de esta exposición y que ampliaras la idea que comenta la autora en el marco de esta madre angoleña.

Supongo que Maruja se refiere a la idea de la posibilidad del humanismo, aceptando que el ser humano puede llegar a ser, y es, un salvaje. De hecho, la exposición nace de la voluntad de poner el acento sobre las personas, con nombres, con historias privadas, en contextos deshumanizados. A través de estas historias se percibe el mundo de hoy –las guerras, las catástrofes naturales, la enfermedad, la explotación criminal de los recursos naturales, la marginación, la droga…- pero se hace a través de historias “amables”, historias de amor entre la madre y el hijo. Historias que ponen el acento en la vida de la gente.

Cada una de las fotos que componen esta exposición esconde seguro una preciosa historia. ¿Podrías compartir alguna de ellas y la de esta foto que ahora disfrutamos?

Se llama Averbushe i la conocí en un hospital etíope donde la curaron para que pudiera tener un bebé. Averbushe sufría la enfermedad de la fístula, que es una perforación de la vejiga y el ano debido a un parto sin asistencia durante el cual el bebé muere dentro de la madre y provoca una infección. Normalmente la madre también acabará muriendo de septicemia, pero si sobrevive suele convertirse en una persona rechazada por la familia, condenada a vivir en la calle, en la indigencia: las llaman las peregrinas de la fístula.

En Etiopía existen muchas mujeres, decenas de miles, con este problema. En Nigeria superan el millón. La doctora Catherin Hamlin tiene un hospital en Addis Abeba donde consiguen curarlas cosiendo las zonas heridas. Es una operación bastante barata. Cuesta diez veces menos que una Play Station. Pero como el país es muy pobre y muchas mujeres viven en zonas alejadas, sin transporte ni carreteras, no todas pueden ir al hospital.

Avebushe fue operada después de su primer bebé, que nació muerto. Aquí la tenemos con su nuevo bebé. Él tan hermoso y ella tan contenta.

Eres el autor de un libro titulado “Vidas sin fronteras” y esta imagen nos lleva hasta Serbia. ¿Cómo surgió el primer proyecto?

Vidas sin fronteras es un libro donde se cuenta la vida de los cooperantes de MSF: como todo lo que yo hago, el acento está en la persona más que en la organización. Son, pues, historias personales donde trato de analizar el mundo en el que vivimos a través de la mirada de aquellos que viven en los contextos más necesitados. El libro explica países, guerras, hambrunas, secuestros, etc., pero también como evoluciona la posición, la mirada, las ideas de la gente que ha decidido viajar a estos sitios.

Tus fotografías tienen otros recorridos como en esta “cascada de espaguetis”. ¿Cómo surgió esta imagen y qué significa para ti el mundo de la fotografía?

Esta imagen es lo que yo pienso de la fotografía: una instantánea, un momento que sólo el lenguaje de la fotografía puede captar. Al observar como el cuadro de la pared y la cascada de espaguetis establecían una relación, disparé. Es, pues, una manera de decir que fotografiar es observar y buscar algo más a través de esta observación. Además de retratar al padre e hijo, aquí hay un “plus”, un guiño irónico.

¿Te encontraste esta imagen o sabías que en un cementerio iraní habría una escena similar? O de otro modo ¿el fotógrafo crea la historia o se la encuentra?

Me la encontré, allí estaba. Nunca monto una foto. El fotógrafo, el reportero, va detrás de los temas, decide los lugares, las historias que busca… pero luego la realidad siempre se impone y el resultado es la mezcla entre lo que uno busca –y uno es: en realidad siempre formamos  parte de lo que contamos- y lo que uno encuentra. Cuando domina lo que uno busca, entonces la historia se tuerce, se deforma para adaptarla a nuestras fantasías. Cuando uno mira sin tener un bagaje sobre donde está, entonces es difícil saber lo que miras. Esta imagen la he seleccionado para explicar como la realidad tiene muchas formas. A estas mujeres de negro, tapadas, siempre salen en la prensa como cuervos, serias, lejanas, trágicas. El pasamontañas rojo le pone un punto de ruptura y, también, de humor, a esta visión uniforme del islam. La fotografía te obliga a pensar sobre este hecho, sobre la complejidad. Y a sonreír.

Es difícil reflejar tanta alegría y espontaneidad en unas mujeres bañándose. ¿Qué te impresionó más de África? ¿Cuál es en tu opinión la mayor injusticia del mundo desarrollado con la situación en los países africanos?

Esta imagen refleja sensualidad, gozo, vida. África soporta una mirada todavía racista y colonial por parte del resto del mundo. Una mirada que pone el acento sólo en las tragedias que vive, y deshumaniza a la personas. Son imágenes que fomentan el rechazo. Esta foto, sin embargo, produce envidia. ¡Qué bien se está dentro del agua!  Cuando las vi en el río, jugando y riendo, también yo me metí en el agua.

Etiquetas: ,

Comentarios

  1. J.E. dice:

    ¿Vendrá por Madrid la exposición, si no ha estado ya? Y enhorabuena por el tema y tus respuestas.

  2. Nuria dice:

    Fantásticas fotografías tanto por su estética como por su contenido… Para mi impresionante la de las mujeres bañándose, y la de la maternidad, pero a mi Africa y todo lo que la relaciona me conmueve de manera especial…
    No conocía la historia trágica sufrida por las «mujeres de la fístula» y celebro que puedan ser atendidas en hospitales por gente que, aún en el anonimato, son grandes y admirables.
    Gracias por compartir tus fotografías y estas historias que sin duda son importantes.
    Y a ti Javier, como siempre, gran trabajo buscando y ofreciendo entrevistas muy interesantes.

Añadir comentario

*